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Volver a tomar mate: estos argentinos pusieron US$ 20.000, diseñaron uno que se puede compartir y cuesta $ 3.300

El producto, que fue bautizado con el nombre de MateCaps, comenzó a pensarse durante el viaje a Europa de un estudiante santafesino en 2018. La joven startup está por lanzar una campaña de financiamiento colectivo con un precio diferencial para argentinos.

Por Juan Chiummiento - 19 de Agosto 2020
Volver a tomar mate: estos argentinos pusieron US$ 20.000, diseñaron uno que se puede compartir y cuesta $ 3.300

Marcos Sturbin dejó en 2018 su Santa Fe natal para estudiar un tramo de la carrera de ingeniería industrial en España. Como tantos otros compatriotas cuando están afuera, empezó a compartir la tradición del mate con sus nuevos compañeros. Rápidamente, notó que la forma de consumo argenta no se adaptaba a las costumbres europeas, pero sí encontró gran receptividad por el ritual de la yerba mate. La pregunta se instaló en su cabeza por varios meses: ¿Por qué no pensar alguna alternativa a la calabaza y la bombilla que se adapte al ritmo de la vida moderna sin resignar sabor?

Al regresar al país, Marcos se embarcó junto a su colega Agustín Favré en un viaje creativo que terminó siendo el gérmen de MateCaps, un sistema autocebante con el que apuntan a conquistar a consumidores de todo el mundo. La idea -que terminó siendo el proyecto final de la carrera- se transformó el año pasado en startup y avanzó gracias al financiamiento de una agencia uruguaya, hecho que los obligó a cambiar su lugar de residencia. En 2020, los emprendedores recibieron una verdadera señal del destino, cuando la pandemia obligó a repensar la tradición del mate hacia un consumo individual.

Dos elementos centrales

La botella de 410 mililitros es reutilizable y fue diseñada con materiales 100% reciclables. Su doble pared permite mantener la temperatura del agua fría o caliente por una hora. En tanto, las cápsulas se presentan en cajas de 24 unidades y el sabor de cada una perdura por encima de la capacidad de la botella. La mayor innovación de estas cápsulas se centra en que no llevan packaging individual, lo cual refuerza el valor sustentable del proyecto.

“En 2019 obtuvimos a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Uruguay (ANII) el capital semilla por 20.000 dólares. Luego, este año avanzamos con una nueva etapa de 80.000 dólares, donde ya hubo un privado que participó con la mitad de la inversión”, contó Sturbin, quien adelantó que el próximo 25 de agosto lanzarán una campaña de financiamiento colectivo en Kickstarter, la cual tiene un doble objetivo: “Queremos conseguir unos 12.000 dólares para capital de trabajo, pero también crear una comunidad de gente afín al proyecto, previos a que nuestra firma esté en una operación completa”.

MateCaps es básicamente una botella con un sistema autocebante, que permite ingresar tanto yerba a granel como la posibilidad de colocar cápsulas de blends de diversas variedades. Lo distintivo del producto frente a otros que podrían ser considerados similares versa sobre dos aspectos: la aplicación del filtro que humecta uniformemente la yerba y su materialidad (el cuerpo de la botella es de tritan, un plástico con la resistencia del acero, ideal para el consumo de infusiones porque no se impregna el sabor). “Trabajamos para asegurar una larga vida útil y materiales 100% reciclables”, agregó Strubin, que además de con Favré, hoy comparte equipo con Salvador Fernández y Mateo Losiewicz.

Al menos para el primer lote, por “una cuestión de competitividad y componentes de la botella”, la fabricación se realizará en China. El precio final para el público argentino será de 33 dólares, en tanto que para el mercado global se ubicará entre 39 y 59 dólares (dependiendo el momento en que se efectúe la compra). Para el mercado doméstico, habrá un paquete especial, que incluirá envío a domicilio y una serie de complementos, entre ellos 24 cápsulas de yerba mate orgánica, un cepillo limpiador y un filtro especial para té.

Qué no ni no

Para poder aplicar en la ANII, MateCaps debió radicarse en Uruguay. Parte del trabajo se realiza desde allí, pero otro tanto se completa en Argentina y Austria, con autónomos que también lo hacen desde Estados Unidos. “El objetivo final del equipo es no dejar nunca de aprender, crear una empresa en la que todos quieran trabajar y tener un impacto positivo en la comunidad y en el medio ambiente”, comentó Strubin.



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