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Operación Las Vegas: una mirada al negocio de las convenciones de fans de Star Trek

Todos los años miles de fanáticos de la franquicia se reúnen en Las Vegas para ver a cientos de artistas que pasaron por el objeto de su afecto. Cómo funciona este negocio de más de US$ 10.000 millones que pivotea entre la ficción y la realidad. Por SEBASTIÁN DE TOMA - 05 de Octubre 2018
Operación Las Vegas: una mirada al negocio de las convenciones de fans de Star Trek

Me fui pensando en el precio del dólar y las fechas de cierre de las tarjetas. Y en todos los pendientes que dejaba sin terminar. Cuando desembarqué en el aeropuerto de Las Vegas los 45 grados me pegaron en la cara como una cachetada dada con manopla. No duró mucho porque inmediatamente pasé a la terminal: apenas supere la puerta me encontré con máquinas de juego, una al lado de la otra, en varias hileras. Incluso para ser “la ciudad de vicio” me pareció demasiado.

Un rato después, luego de transitar la avenida Dean Martin y el boulevard Sammy Davis Jr., estaba en el hotel Río, ubicado sobre la calle Flamingo. Gigante, altísimo, con vidrios azulados. Adentro, algo viejo pero lleno de ese glamour recargado igual a lo que uno podría imaginar. Y sí, apenas entré, más máquinas de juego, y ruletas y mesas para jugar a las cartas. 

US$ 10.000 millones
Recaudó la franquicia en sus 52 años de existencia entre juguetes, libros, cajitas felices y, claro, películas y series.

10.000 kilómetros
La distancia entre Buenos Aires y Las Vegas para presenciar el evento “trekker” del año, donde miles de fans se dieron cita. 

US$ 100
El precio de un autógrafo de una de las primeras estrellas de la saga, William Shatner, que interpretó al capitán Kirk.

Dejé las pocas cosas que cargaba en una habitación del décimo piso, con vista a las montañas cercanas y a edificios aún más altos, y bajé apurado. Era todo muy grande pero seguí las indicaciones de la recepcionista y encaré hacia el centro de convenciones. Pasé las mesas de black jack y después del restaurant oriental —uno de tantos— el mundo empezó a cambiar. La realidad ya no era la que solía ser. Primero vi a un klingon pero no me preocupé. Después apareció una andoriana con campera de cuero y no creí que fuera gran cosa. Para cuando me topé con los cuatro Borg ya era demasiado tarde: estaba adentro de la convención anual de Star Trek en la ciudad del vicio y el pecado

Un mundo en construcción

Star Trek, una creación de Gene Roddenberry —ex piloto de Pan-Am y policía de Los Angeles—, nació como una serie de TV en 1966. Roddenberry quería una plataforma para contar historias sobre sexo, religión, distintas razas, guerra, drogas y otros temas controversiales y por eso eligió la ciencia ficción. “Pero podría haber sido un western o un policial, era lo mismo para él”, contó alguna vez su viuda, Majel Barrett. Y también quería tener éxito, convertir esa serie en películas y ganar dinero. Todo eso llegaría con el tiempo.

Luego de su segundo año, la serie fue renovada gracias a una campaña postal encabezada, en las sombras, por el mismísimo Roddenberry pero amplificada por los fans, que ya entonces se hacían oír. De cualquier manera, al año siguiente (1969) finalmente la cancelaron, pero gracias a los “reruns” —es decir, los canales locales de los Estados Unidos compraban la “lata”— durante los 70 se convirtieron en parte de las familias de miles de estadounidenses. Seis series y 13 películas después (la última serie, Discovery, puede verse en Netflix desde el año pasado), la franquicia ha recaudado más de US$ 10.000 millones —esto incluye miles de libros, cómics, juguetes, cajitas felices, etc.— y está entre los 10 imperios mediáticos más importantes de la industria hollywodense.

¿Y las convenciones? Primero lo primero: en una convención, en este caso de un programa de TV, se cobra entrada y eso da la posibilidad de acceder a diversas actividades, como charlas de los actores y los creativos detrás de la cámara y concursos de vestuarios. En lo que a Star Trek concierne, en el año 1972 tuvo lugar la primera convención exclusiva de la serie, en Nueva York, y atrajo a 3.000 personas. La del año siguiente, a 6.000 y la del 74, a 15.000 (y 6.000 personas más quedaron afuera). Las convenciones dedicadas a la ciencia ficción, la fantasía y el terror eran algo habitual por aquellas latitudes desde mediados de la década de 1930 pero nunca había habido una dedicada exclusivamente a un programa de TV. Así comenzó una pata comercial que alcanzaría a muchas otras franquicias cinematográficas y televisivas. En la actualidad, las convenciones monotemáticas más exitosas son las de Star Wars, Supernatural y Outlander, así como todas las que tienen que ver con los distintos universos comiqueriles. 

"Cosplay" de personajes icónicos de Star Trek en la convención de Las Vegas realizada en los primeros días de agosto. Crédito: Creation Entertaiment.

Mientras tanto en el hotel Río...

Vivir “adentro” de una convención  durante cuatro días es toda una experiencia. Esta es organizada por Creation Entertainment, una empresa creada por dos adolescentes de 14 años en 1971 con el objetivo de organizar eventos relacionados con la ciencia ficción. 

En los miles de metros cuadrados del Centro de Convenciones del hotel había varios salones dedicados a diversas partes del evento, charlas de actores y personal detrás de cámara. Y, además, tenía una superficie inmensa dedicada a la venta de merchandising, un componente central de toda franquicia que se precie. Podían encontrarse remeras varias, muñecos de acción, calendarios, libros, miles de pines (literalmente), posters y hasta pequeñas estatuas de los personajes. Todo lo que se consigue allí es oficial y licenciado por la dueña de toda la franquicia hoy, CBS. Su rama de Consumer Products es, a diferencia de lo que sucede en otras franquicias, la dueña de todas las licencias. “Es lo que paga la luz”, dicen alrededor del estudio. Tanto así que uno de los estudios de Paramount (que mantiene los derechos de las películas de la franquicia) se llama como el creador de la serie. 

En 2016, cuando la serie cumplió sus 50 años, CBS tenía vendidas 150 licencias de todos los productos imaginables: entonces, había 40 fabricantes de prendas de ropa fabricando ítems relacionados con Star Trek, 30 proveedores de productos varios como adornos de navidad, una docena de productoras  que organizan eventos, 23 editoriales que sacan libros tanto de ficción como de referencia (manuales técnicos ficticios o making of) y 40 compañías que fabrican algún tipo de juguete o juego de video o de mesa. El 16 por ciento del revenue de CBS vino, en 2016, exclusivamente de Star Trek según la publicación License! Global. 

Hay que considerar, por otro lado, que no solo de juguetes y cositas vive el ser humano. Hay todo un comercio alrededor de los autógrafos de las figuras que aparecen en las distintas series y películas. Y por eso había toda una habitación de la convención dedicada a satisfacer esa necesidad, organizada directamente por Creation, con valores que iban de los US$ 25 para algunos actores invitados a los US$ 100 de William Shatner (el capitán Kirk) y Sonequa Martin-Green (la protagonista de la nueva serie, Discovery, con paso previo por The Walking Dead).  Después hay mesas, por fuera de estos autógrafos “oficiales”, ubicadas dentro de la gran “feria americana” del merchandising en donde los actores, estrellas y desconocidos venden sus propios papeles firmados. Había de todo: uno, Garrett Wang (Harry Kim en Voyager), que  agregaba una remera especial a su autógrafo, tal vez por vergüenza, por US$ 40; mientras que un actor que apareció una única vez maquillado como un almirante en silla de ruedas en un capítulo de la serie de los 60 estaba cobrando no más de US$ 10 por el suyo. Sucede que muchos actores, más que nada los que no tuvieron demasiado éxito, que viven de convención en convención y lo que ganan allí es parte de su presupuesto.  

Al final, ¿qué traje? Estuve calmado: varias remeras, un póster, un cómic, un libro sobre la carrera espacial soviética y algunos pines. Después de todo, era el viaje de una vida, y recorrí casi 10.000 kilómetros para conocer a mis ídolos y el rojo de la tarjeta pasó a segundo plano, al menos por unos días. Y el esfuerzo tuvo un premio inesperado, casi la frutilla del postre. Resulta que la última tarde bajé un rato antes a una charla y me encontré con que en el escenario estaba hablando un actor que no estaba en los planes de nadie: Patrick Stewart, estrella de The Next Generation y conocido como el diplomático capitán Picard, anunció que volverá a interpretar su personaje después de casi 20 años en una nueva serie que verá la luz en 2019 o 2020. 

El video de Stewart anunciando su regreso:

La ficción moldea nuestra realidad, que nos forma y nos enseña, que nos abraza y nos atrapa. Al contrario de lo que dice la sabiduría popular, en esta oportunidad lo que pasó en Las Vegas se volvió conmigo.  



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