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Cómo cargar la pulsera del Lollapalooza: estos argentinos te ayudan

Una empresa local se encargó de crear un sistema que permite pagar comida y merchandising en el predio sin billetes ni vouchers. Además, controla el alcohol vendido y sirve para localizar menores y evitar que se pierdan.

Por FLORENCIA PULLA - 29 de Marzo 2019
Cómo cargar la pulsera del Lollapalooza: estos argentinos te ayudan

Este fin de semana el festival de música Lollapalooza --que se llevará a cabo en el Hipódromo de San Isidro viernes, sábado y domingo-- estrenará una serie de herramientas que le permitirán ponerse a la par con otros recitales del estilo en las capitales más importantes del mundo.

No es menor: el nuevo sistema permitirá controlar accesos y stock de productos, ventas de comida y merchandising en el predio y también localizar menores y limitar la ingesta excesiva de alcohol.

Detrás del desarrollo está una empresa argentina, Crowder, que ya tiene 20 personas en el campo poniendo a punto 800 terminales que les permitirán a los proveedores --principalmente gastronómicos, con marcas como la parrilla palermitana La Dorita o la hamburguesería De Niro y otras 90 más- no depender del efectivo o el llamado “Lolla cash”, una clase de vouchers que podían comprarse en el predio y que servían para reemplazar a los billetes.

“Antes tenían el sistema que, por ejemplo, usa todavía la Feria Masticar. La implementación de la pulsera para pagar tiene una serie de ventajas: logística, porque permite saber cuánto se va consumiendo y de qué items para poder reponer más rápido, y también financiera, porque los vouchers se pueden perder y con el nuevo sistema se acreditan al final de la jornada”, explica Matías dos Santos, cofundador y gerente general de la startup creada en 2015.

En rigor, la pulsera --importada por la empresa productora porque no se fabrican a escala local-- tiene un chip RFID que permite almacenar información y también identificar y trackear “tags” presentes en objetos.

En este caso, la pulsera y el sistema detrás funcionan parecido al desarrollado por el Ministerio de Transporte para la tarjeta SUBE. Es decir, guardando un saldo (el límite el año pasado fue de $15.000) y permite grabar transacciones y otra información de los asistentes con la posibilidad de sincronización a posteriori en caso de que el predio tenga problemas de conectividad.

Las terminales son equipos con Android y el equipo de desarrollo de Crowder --unas ocho personas-- diseñó la aplicación que corre sobre él y permite “leer y escribir sobre las pulseras”, en palabras de Dos Santos.

Así, por ejemplo, se podrá utilizar el dispositivo para eliminar el efectivo del festival pero también para registrar menores y que, en caso de que se separen de sus padres, se pueda localizar mediante un sistema de alarmas en puestos designados.

Otra preocupación, la del consumo excesivo de alcohol por los desmanes que puede provocar, podrá limitarse porque se sabrá con certeza cuántas bebidas consume cada persona.

Para cada jornada del festival se esperan unas 100.000 personas, muchas de las cuales ya registraron sus pulseras en la web del festival y pudieron cargar su saldo con anterioridad con tarjeta de crédito y así empezar a consumir sin tener que pasar por los puestos de carga designados que igual se mantendrán.

El sistema, que se estrenó el año pasado y que este año sumó funcionalidades, ya se exportó a otros festivales de la región que no contaban con tecnología similar: pudieron implementarlo en Cosquín Perú y esperan ampliarlo a otros eventos este año.



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